Este juego de mesa anima a los niños a desarrollar habilidades cognitivas y sociales clave a través de un juego por turnos atractivo. Los jugadores trabajan hacia un objetivo compartido o individual: ayudar a uno de los caracoles a llegar al final del tablero. En el camino, se encuentran con casillas que avanzan o retrasan el progreso, fomentando la toma de decisiones, el reconocimiento de números y la adaptabilidad. Ya sea jugado de forma cooperativa o competitiva, el juego apoya el turno, la paciencia y el pensamiento estratégico en un formato divertido y accesible.
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